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29 Oct
29Oct

La transición energética reconfigura las relaciones de poder y lo transforma ¿en un nuevo orden justo o una forma de dominación económica?


Riesgos Globales

El mundo en desarrollo tiene lo que necesitamos: minerales, sol, viento, bosques y agua. Pero tener los recursos no significa que los controlarlos. La transición energética puede liberar al Sur Global… o encadenarlo.


Paisaje del Sur Global: paneles solares y minas bajo hilos de poder, mientras una comunidad busca controlar su energía solar.

Durante siglos, la riqueza del Sur Global alimentó la industrialización del Norte bajo reglas diseñadas por quienes tenían poder. Hoy, el mundo emprende la mayor transformación económica desde la Revolución Industrial: la transición energética. 

Y una vez más, los países en desarrollo poseen lo que el mundo necesita: litio, cobalto, cobre, tierras raras, bosques tropicales, sol y viento en cantidades que ningún otro continente puede igualar.¹ 

Pero la pregunta que recorre el Sur Global es inquietante: ¿serán esos recursos el cimiento de su propia prosperidad o simplemente alimentarán otra época de extracción externa? ¿Avanzamos hacia una transición justa o asistimos al nacimiento de un nuevo colonialismo verde?²


El dilema

Los números revelan una brecha que repite patrones históricos. Los países del Sur Global aportan 70% de los minerales críticos para baterías, paneles solares y turbinas eólicas, pero captan menos del 15% del valor final de esos productos una vez transformados en tecnología.³ 

En mitigación climática, el Sur Global posee 60% del potencial mundial de optención y almacenamiento natural de carbono, sin embargo apenas reciben 12% de los fondos globales para su protección.⁴ La inversión en energías renovables muestra una brecha similar: en 2025, los países desarrollados invirtieron per cápita cinco veces más que las naciones en desarrollo, a pesar de que estos últimos concentran el mayor potencial solar y eólico del planeta.⁵


Infografía que presenta la transición verde del Sur Global con datos duros, viñetas y un formato profesional.

La razón no es falta de recursos naturales: es falta de margen de maniobra. Como se analizó en Geofinanzas: deuda y justicia climática, nuevo campo de batalla; muchos países del Sur destinan entre 30% y 65% de sus ingresos fiscales al servicio de su deuda externa, dejando poco espacio para invertir en su propia transición.⁶ Cuando llega financiamiento internacional, suele venir condicionado a la compra de tecnología importada, contratos con empresas extranjeras y políticas económicas definidas por instituciones donde las naciones en desarrollo tienen voz minoritaria.⁷ 

El resultado: el Sur Global se convierte en proveedor de materias primas baratas y comprador obligado de equipos caros. 

La transición energética no rompe el patrón comercial; en muchos casos, lo refuerza con nuevos productos.⁸


¿Qué camino tomar?

Ante este escenario, las naciones en desarrollo no actúan como un solo bloque, debaten sobre qué modelo les conviene para forjar sus alianzas en el siglo XXI.

El modelo de integración subordinada: aceptar los términos actuales. Exportar minerales y energía renovable a bajo costo, atraer inversión extranjera facilitando regulaciones ambientales y laborales, y esperar que el crecimiento económico genere bienestar. 

El riesgo es claro: los precios de las materias primas fluctúan, la tecnología de valor agregado permanece en el exterior y cuando los recursos se agoten, no quedará infraestructura ni conocimiento local.⁹ 

Algunos países optan por esta vía porque les permite ingresos inmediatos en contextos de urgencia fiscal.

El modelo de autonomía estratégica: procesar localmente los recursos, integrar cadenas de valor completas, desarrollar tecnología propia en alianzas Sur-Sur y condicionar la exportación de minerales a que se fabriquen baterías, paneles o componentes dentro del país. 

En 2026, Bolivia, Chile y Perú han avanzado en una agenda común para la industrialización del litio.¹⁰ Angola, República Democrática del Congo y Zambia coordinan posiciones sobre cobalto y cobre.¹¹ La iniciativa BRICS ampliada ha propuesto crear una plataforma de financiación tecnológica compartida para reducir dependencia de patentes del Norte.¹² 

El desafío: requiere inversión a largo plazo, formación científica propia y paciencia política que los mercados financieros internacionales no suelen tener.¹³

El modelo intermedio o soberanía en negociación: muchos países buscan una tercera vía; no cerrarse al mundo, pero negociar con una sola voz para obtener mejores condiciones. 

La propuesta del G77+China para un Nuevo Banco de Tecnología Climática que opere con monedas locales, sin condiciones de ajuste estructural, es parte de esta búsqueda.¹⁴ También lo son los acuerdos de intercambio de deuda por acción climática, que permiten redirigir recursos hacia transición sin renunciar a soberanía sobre políticas económicas internas.¹⁵


El significado de autonomía estratégica

Autonomía estratégica no significa aislamiento. Significa tener capacidad de decidir qué energía producir, para quién y bajo qué condiciones; lo que implica controlar tres factores:

  1. Recursos: que los minerales y tierras raras extraídos financien el desarrollo nacional, no solo la transición de otros países.¹⁶
  2. Conocimiento: que el Sur Global desarrolle capacidad propia de diseño, mantenimiento y adaptación de tecnologías, en lugar de ser solo mercado de productos usados u obsoletos.¹⁷
  3. Finanzas: que la ayuda climática sea donación, no deuda; que los términos no se impongan desde afuera y que exista un fondo común de liquidez para estabilizar economías durante la transición energética global.¹⁸

Sin estos tres factores, la "transición justa" seguirá siendo un concepto retórico. Con ellos, el Sur Global podría convertirse no solo en proveedor, sino en el centro del nuevo sistema energético mundial.


Hacia 2040

De este análisis se desprenden tres escenarios futuros:

Transición multipolar justa: el Sur Global consolida posiciones negociadoras, se crea un fondo común de tecnología sin barreras de patentes climáticas, los términos de intercambio mejoran y los países en desarrollo industrializan sus recursos con apoyo mutuo Sur-Sur. La transición se convierte en motor de equidad histórica.¹⁹

Bloques fragmentados de dependencia: el Norte Global asegura suministros mediante acuerdos bilaterales privilegiados que excluyen a unos países frente a otros; China compite con Occidente ofreciendo infraestructura a cambio de concesiones a largo plazo; y el Sur Global se divide entre quienes tienen recursos estratégicos y quienes quedan marginados sin alternativa de financiamiento.²⁰ Es la trayectoria actual: cada país negocia por su cuenta, debilitado frente a grandes bloques económicos.²¹

Ruptura y desacoplamiento: las condiciones externas se vuelven insostenibles; países ricos en recursos imponen moratorias de exportación hasta que se reescriban las reglas; cadenas de suministro globales se fragmentan bruscamente; y la transición energética se ralentiza por tensiones geopolíticas. El costo de la energía sube para todos, pero los más vulnerables sufren primero.²²


El futuro no se recibe, se construye

El clúster completo nos muestra que el cambio climático no es solo un problema ambiental que debemos resolver. Es el escenario donde se reescribirán las reglas del poder mundial. El Sur Global está llamado a ser protagonista, pero protagonismo no es estar presente: significa decidir; entender que el sol, el viento, los minerales, el agua y los bosques no son mercancías que se venden. Son la base de la soberanía de las próximas generaciones.²³

La elección no es entre modernizarse o quedarse atrás. Es entre una modernidad importada, diseñada y financiada desde afuera —que terminará repitiendo las mismas desigualdades del pasado— o construir una transición propia, justa y soberana. Esa decisión se está tomando, no la tomarán los informes internacionales y las cumbres: la tomarán los pueblos, gobiernos y las alianzas que el Sur Global sea capaz de tejer entre sí.²⁴


Análisis completo:

0. Geopolítica del clima: riesgos, energía y poder.

1. Desequilibrio energético terrestre y calor acumulado.

2. Cambio climático y geopolítica: la reconfiguración silenciosa.

3. La nueva fiebre del oro: minerales críticos.

4. Geofinanzas: deuda y justicia climática, nuevo campo de batalla.

5. Frontera azul: océanos y soberanía en retroceso.

6. Clima, IA y datos: la triple frontera del poder.

7. El Niño: efectos inmediatos y acelerador climático.

8. Agua subterránea y alimentos: el recurso invisible.

9. El Sur Global: soberanía o dependencia verde.



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