La economía global ha cambiado de época. Ya no se busca eficiencia, sino supervivencia y seguridad.
La recesión que no ocurrió dio paso a una nueva etapa de regionalización estratégica, nearshoring y competencia geoeconómica entre EE.UU. y China.
El nuevo TLCUEM redefine la competencia geopolítica entre Europa, Estados Unidos y China por el control estratégico de México y Norteamérica.
El cierre de Ormuz paralizó el 25% del petróleo marítimo global y reveló la nueva arma geopolítica definitiva: la capacidad de asfixiar logísticamente a una nación sin disparar una sola bala.
Análisis de cómo el bloqueo energético estadounidense aceleró la transición solar cubana. Implicaciones para la competencia estratégica EEUU-China en el Caribe.
Análisis de la Orden Ejecutiva 14380 como estrategia de denegación de recursos críticos en Cuba. Implicaciones para la competencia EEUU-China-Rusia en el Caribe.
La salida de EAU de la OPEP revela un cambio estructural: el poder energético se desplaza hacia la gestión flexible de la producción en función de dinámicas geopolíticas.
Análisis de la transformación del conflicto hídrico México–EE.UU. hacia una dinámica geoeconómica, donde el agua emerge como activo estratégico dentro de la integración norteamericana.
Análisis estratégico del corredor ferroviario Turquía-Siria-Jordania como instrumento geoeconómico que reconfigura el poder en el Levante y ofrece una alternativa resiliente a las rutas marítimas vulnerables.
Análisis de los ajustes financieros de China: reducción de activos en dólares, acumulación de oro y cambios de liquidez, en busca de autonomía monetaria.
Sanciones EE.UU., comercio ruso-chino y el avance del yuan. Análisis de la reconfiguración del orden global y la gobernanza tecnológica.
Las élites transnacionales y el control de recursos estratégicos reconfiguran el orden mundial, más allá de los liderazgos visibles y las fronteras estatales.