El Escudo de las Américas no es una declaración política nacida en Miami. En apenas seis meses, Washington ha comenzado a convertirlo en una arquitectura regional de seguridad, inteligencia e interoperatividad militar.
Panamá puso a prueba su dimensión estratégica, Colombia modificó el mapa y Perú acaba de incorporarse, mientras la creación de una nueva fuerza conjunta estadounidense eleva la apuesta.
Detrás de la lucha contra los cárteles de la droga emerge una disputa mucho mayor por rutas, puertos, recursos, infraestructura y capacidad de influencia.
¿Estamos ante una nueva versión de la Doctrina Monroe? El hemisferio vuelve a convertirse en tablero de competencia entre potencias.
Análisis completo: Escudo de las Américas: seguridad, poder y nuevo equilibrio hemisférico.