ICE, deportaciones, expansión en Argentina y la lógica económica perversa de la vigilancia predictiva.
04-05-2026
La paz perfecta dejaría a Palantir sin negocio.
Mientras los debates se centran en el “tecnofascismo”, este artículo revela un mecanismo más sutil: la empresa necesita un flujo constante de disidencia para refinar sus algoritmos, renovar contratos y justificar su expansión.
Una hipótesis falsable sobre el negocio de la anticipación.
Este es el tercer artículo del trípode geopolítico sobre Palantir. Para el contexto fáctico, consulte El manifiesto República Tecnológica.
Para la hipótesis sobre la estabilización/desestabilización de guerras, lea la paz por código.
En septiembre de 2025, ICE adjudicó a Palantir un contrato de 30 millones de dólares por la plataforma ELITE (Enforcement and Legal Intelligence Targeting Environment), concebida inicialmente para rastrear migrantes.
Pero la funcionalidad del sistema es mucho más amplia.
ELITE integra registros médicos de aproximadamente 80 millones de pacientes de Medicaid, datos fiscales del IRS, padrones de servicios públicos (agua, electricidad) y registros migratorios para construir un mapa interactivo que identifica barrios con alta densidad de población sospechada de estar en situación irregular.
Cuando un agente hace clic en una zona caliente del mapa, el sistema genera automáticamente dosieres individuales con fotos, números de registro y fechas de nacimiento – pero, sobre todo, una “puntuación de confianza de dirección” que determina la probabilidad de éxito de un arresto.
Los agentes de ICE testificaron bajo juramento en diciembre de 2025 que utilizan ELITE para cumplir cuotas diarias de arrestos (típicamente ocho por equipo) y que el sistema les permite identificar blancos sin necesidad de órdenes judiciales individuales.
En marzo de 2026, un juez federal calificó las operaciones de ICE con esta tecnología como “violentas y brutales” y concluyó que violaban la Cuarta Enmienda de la Constitución de Estados Unidos.
Palantir no es una empresa de software tradicional.
Su modelo de negocio se basa en la fusión masiva de datos y la inteligencia predictiva, pero este modelo tiene un requerimiento estructural:
Cuanto más se usa el sistema, más preciso se vuelve. Cuanto más preciso se vuelve, más contratos justifica. Y cuanto más contratos justifica, más datos nuevos incorpora.
Esto genera una paradoja que ningún comunicado de prensa de Palantir menciona: el sistema necesita un nivel bajo pero constante de conflicto social para perfeccionarse.
Si la paz social fuese total y la disidencia desapareciera, Maven y ELITE perderían su razón de ser operativa.
Los algoritmos no tendrían nuevos ejemplos de “objetivos” que clasificar, sus modelos se estancarían y la ventaja competitiva de Palantir se erosionaría.
Desde una perspectiva de ingeniería de datos, un clasificador binario entrenado para diferenciar “disidencia normal” de “anomalía peligrosa” necesita ejemplos equilibrados de ambas categorías.
Sin nuevos casos de “anomalía”, el algoritmo no puede calibrar sus umbrales y termina generando falsos positivos que debilitan la confianza del operador.
Por tanto, la proliferación controlada de conductas disidentes –protestas estudiantiles, movilizaciones vecinales, actos de desobediencia civil– es funcional para la mejora continua del sistema.
La puesta en práctica de esta lógica se observó en Minneapolis durante la “Operation Metro Surge” de enero de 2026. Más de 2 mil agentes de ICE, en número superior al total de la policía local, desplegaron ELITE para identificar blancos de deportación masiva.
El sistema había integrado datos de asistencia médica de refugiados somalíes, registros fiscales y consumos de agua y electricidad, y había marcado direcciones con puntuaciones de confianza que los agentes utilizaron para planificar redadas masivas.
La operación culminó con la muerte de una ciudadana estadounidense, Renee Good, abatida por un agente federal mientras documentaba las detenciones.
La paradoja es que la propia eficacia del sistema depende de que existan disidencias que anticipar.
En Minneapolis, los algoritmos habían clasificado como “blancos” a personas con ningún antecedente penal, simplemente porque sus patrones de consumo y residencia coincidían con los de la población objetivo.
Según organizaciones defensoras de derechos civiles, alrededor de uno de cada cinco detenidos por ICE en 2025 carecía de antecedentes penales – un porcentaje que no es un error del sistema, sino un subproducto natural de un algoritmo entrenado para priorizar probabilidades sobre certezas.
Lo que los críticos denominan “falso positivo” es, visto desde la óptica del negocio, un subproducto necesario para que el sistema pueda funcionar en un entorno de baja disidencia.
Si los blancos fueran solo aquellos con delitos graves comprobados, la tasa de acierto sería alta pero el número de objetivos tan reducido que no justificaría contratos multimillonarios.
Ampliar el umbral de sospecha permite aumentar el volumen de intervenciones – y, con ello, los ingresos.
La lógica de “conflicto como combustible” no solo opera en Estados Unidos.
En el Reino Unido, Palantir obtuvo en noviembre de 2023 un contrato de £330 millones para construir la Federated Data Platform (FDP) del NHS, que centraliza datos clínicos de millones de pacientes.
En abril de 2026, parlamentarios británicos calificaron el acuerdo como “vergonzoso” y solicitaron su cancelación, advirtiendo que la misma infraestructura utilizada para rastrear migrantes en Texas podría reorientarse para vigilar a sindicalistas o activistas medioambientales en Manchester.
Amnistía Internacional y la British Medical Association llevan meses denunciando que Palantir “amenaza la confianza pública en los sistemas de datos sanitarios”.
Pero el gobierno británico ha señalado que la FDP es “un éxito” y que el contrato se revisará recién en febrero de 2027.
Argentina constituye el laboratorio más reciente del modelo.
El Decreto de Necesidad y Urgencia 941/2025 reformó la Ley de Inteligencia Nacional, creó la Agencia Federal de Ciberinteligencia y estableció un marco normativo que, según informáticos locales, “encaja exactamente con lo que venden las plataformas Gotham y AIP de Palantir:
La Asociación Gremial de Computación advirtió que “Palantir no vende software: vende una cosmovisión” y que el gobierno argentino “le está abriendo la puerta al tecnofascismo”.
La visita de Peter Thiel al país coincidió con reuniones bajo fuerte hermetismo oficial en abril de 2026, lo que alimentó las sospechas de que la plataforma está en fase de implementación sigilosa.
En toda jurisdicción donde Palantir opera un sistema de inteligencia predictiva para control migratorio o vigilancia interna, la tasa de identificación de “anomalías sociales” –definidas como conductas clasificadas por el sistema como dignas de intervención– crece a un ritmo superior al de la tasa real de disidencia en la población.
Si la primera crece un 20% anual y la segunda un 5%, existe evidencia de que el sistema genera blancos artificiales para justificar su propia expansión.
Eso no es solo vigilancia: es creación de mercado represivo.
La hipótesis se refutaría si se demostrara que:
Alex Karp lo resumió con una honestidad brutal en una declaración judicial reciente: “Nuestro producto se usa para matar personas”.
Pero la afirmación es incompleta.
El producto de Palantir también se usa para perfilar, clasificar y anticipar – y necesita un caudal constante de conflicto social para refinar sus modelos y renovar sus contratos.
Esa no es una crítica moral, sino una característica estructural de su arquitectura de negocio.
Las implicaciones son profundas.
Si el sistema necesita disidencia para justificarse, entonces la paz social perfecta no es neutra para Palantir: es una amenaza existencial.
Y si un actor con dependencia económica del conflicto se integra en los aparatos de inteligencia de múltiples Estados, entonces el diseño institucional de esos Estados incorpora un sesgo sistémico hacia el mantenimiento de un nivel bajo pero constante de agitación social.
Esa es la verdadera pregunta que ni los tecnófilos ni los alarmistas mediáticos están formulando: ¿qué nivel de disidencia es funcional para el negocio de la vigilancia predictiva?
La respuesta, si la hipótesis aquí presentada es correcta, es que el sistema no solo anticipa la desobediencia civil: la necesita.
Este artículo es la tercera pata del trípode. Para el contexto fáctico lea:
Para la hipótesis de la paz por código es necesario preguntarse: