Seúl busca diálogo mientras Trump y Kim redefinen equilibrio nuclear.
Más de siete décadas después del armisticio, la península coreana enfrenta una paradoja: mientras Seúl busca transformar la suspensión de hostilidades en un régimen permanente de paz, Corea del Norte consolida su capacidad nuclear y redefine al Sur como enemigo.
En medio del renovado acercamiento entre Donald Trump y Kim Jong Un, la diplomacia vuelve a abrirse paso, pero bajo condiciones muy distintas a las de 2018.
¿Puede existir un proceso de paz cuando la desnuclearización parece cada vez menos alcanzable?
Este análisis explora el dilema estratégico de Corea del Sur, las tensiones dentro de su alianza con Washington y la disputa entre las potencias por controlar la arquitectura de seguridad de la península.
La hipótesis es incómoda:
el objetivo más probable podría no ser resolver la guerra, sino institucionalizar una coexistencia armada capaz de reducir el riesgo de una nueva confrontación sin eliminar sus causas. La paz, entonces, podría dejar de significar reconciliación para convertirse en la administración estratégica de una guerra que nunca terminó.
Análisis completo: La paz imposible | Corea del Sur ante la negociación de una nueva guerra fría