Cuando el director apaga las luces del ensayo, el público sonríe y la paz fluye detrás del telón.
En un gran escenario renacentista-barroco, un director de orquesta... Es Donald Trump con capa de terciopelo oscuro y bastón de mando, quien apaga deliberadamente las luces de un gran teatro de operaciones.
Los actores-soldados estadounidenses y surcoreanos, vestidos con uniformes estilizados y máscaras de teatro, quedan a medio gesto, congelados en poses de ejercicio militar, mientras sus sombras se desvanecen. Frente a él, en un palco elevado y elegante, una figura serena y sonriente, Kim Jong-un; quien observa con cortesía, las manos cruzadas sobre su regazo.
Detrás del telón entreabierto, una sombra de oso ruso vierte un río de petróleo dorado que alimenta una discreta refinería de formas geométricas y chimeneas que emiten un humo tenue. El suelo del escenario está marcado con líneas de un tablero de estrategia incompleto.
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