La economía global ha cambiado de época. Ya no se busca eficiencia, sino supervivencia y seguridad.
La recesión que no ocurrió dio paso a una nueva etapa de regionalización estratégica, nearshoring y competencia geoeconómica entre EE.UU. y China.
El nuevo TLCUEM redefine la competencia geopolítica entre Europa, Estados Unidos y China por el control estratégico de México y Norteamérica.