México no debe elegir entre EEUU y China. Su autonomía se construye gestionando la interdependencia asimétrica, diversificando vínculos y convirtiendo su posición en poder de negociación soberano.
México equilibra su relación con China entre oportunidad económica, dependencia tecnológica y presión estratégica en el marco del T‑MEC.
La integración México‑EEUU0 combina dependencia y poder negociador, redefiniendo el comercio, seguridad económica y recursos estratégicos.