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09 Mar
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La ausencia de Claudia Sheinbaum y Gustavo Petro marca el inicio de una nueva doctrina de lealtad ideológica en Washington y una reconfiguración de bloques en América Latina

La exclusión de México y Colombia de la cumbre "Escudo de las Américas" convocada por el presidente Donald Trump en Florida el 7 de marzo de 2026 responde a una compleja combinación de factores ideológicos, estratégicos y diplomáticos que revelan importantes transformaciones en la geopolítica hemisférica.

Infografía que explica por qué México y Colombia fueron excluidos de la Cumbre de las Américas

La nueva doctrina de lealtad ideológica y polarización regional.


El bloque progresista frente a la derecha regional

La ausencia de México bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum y Colombia con Gustavo Petro no es casual. Ambos líderes forman parte del bloque progresista de América Latina, con posturas políticas considerablemente distantes de la agenda de Trump. La cumbre fue diseñada explícitamente para reunir a gobiernos alineados con la ideología de derecha estadounidense, como los de Javier Milei (Argentina), Nayib Bukele (El Salvador) y Daniel Noboa (Ecuador), quienes comparten una visión más afín a las políticas de Washington.

Curiosamente, aunque Petro realizó una visita a Washington en febrero de 2026 donde mantuvo un encuentro con Trump y expresó posturas críticas pero constructivas, esto no fue suficiente para garantizar su invitación a la cumbre.

Tensiones diplomáticas y la guerra comercial de 2026

Las relaciones entre Estados Unidos y México se han deteriorado significativamente desde principios de 2026. Un factor determinante ha sido la guerra comercial iniciada por Trump, quien había impuesto aranceles del 25% a los productos mexicanos, generando una profunda fractura económica entre ambos países. Esta medida comercial ha sido acompañada por una creciente presión estadounidense sobre el gobierno mexicano en materia de seguridad, con retórica que sugiere posibles acciones unilaterales contra los cárteles mexicanos, algo que México considera una inaceptable violación de su soberanía.

En el caso colombiano, las tensiones con Washington se han manifestado en acusaciones de Trump contra Petro en temas relacionados con el narcotráfico y la seguridad regional, a pesar de los esfuerzos colombianos por cooperar en estos ámbitos.

La estrategia de EE.UU. frente a la sombra de China

La cumbre "Escudo de las Américas" forma parte de una estrategia más amplia de la administración Trump para crear un bloque regional leal frente a la influencia creciente de China en América Latina. Washington busca coordinar políticas con gobiernos dispuestos a respaldar su estrategia en temas cruciales como seguridad regional, lucha contra el narcotráfico, control migratorio y competencia geopolítica con Beijing.

En este contexto, tanto México como Colombia mantienen políticas exteriores más autónomas y multilateralistas que no siempre se alinean con las prioridades de Trump. México, en particular, ocupa una posición compleja: aunque Estados Unidos sigue siendo su principal socio comercial, China se ha consolidado como su segundo cliente más importante, lo que genera tensiones geopolíticas significativas.

Consecuencias: De socios estratégicos a "naciones no alineadas"

La exclusión de México y Colombia -dos de las economías más grandes y pobladas de América Latina- limita considerablemente el alcance y la representatividad de la cumbre. Esta decisión refleja una fragmentación política en el continente, con bloques de países que se alinean con distintas potencias o modelos políticos.

Para México, esta exclusión representa un cambio significativo en su relación tradicional con Washington, pasando de ser un socio clave a ser considerado, en palabras de analistas, un "socio no alineado". Esta reubicación geopolítica podría tener implicaciones profundas para la economía mexicana, la cooperación en seguridad y la posición regional del país.

La ausencia de Colombia también es notable, considerando su importancia estratégica en la lucha contra el narcotráfico y su tradicional alianza con Estados Unidos en materia de seguridad.

Su exclusión sugiere que las diferencias ideológicas y diplomáticas pueden estar pesando más que las consideraciones estratégicas en la configuración de la política hemisférica de Trump.

Perspectivas futuras: ¿Hacia una América Latina bipolar?

La exclusión de México y Colombia de esta cumbre sugiere que la administración Trump está implementando una nueva doctrina de ordenamiento hemisférico, basada más en la lealtad ideológica que en la importancia estratégica o económica de los países. Este enfoque podría generar una polarización aún mayor en la región, con posibles consecuencias para la cooperación en temas cruciales como migración, seguridad y comercio.

A mediano plazo, es probable que asistamos a una consolidación de dos bloques diferenciados en América Latina: uno alineado con Washington y sus prioridades geopolíticas, y otro que mantiene políticas más autónomas y multilateralistas. 

En este escenario, México y Colombia deberán definir con mayor claridad su posicionamiento estratégico y buscar alternativas para mantener su relevancia regional sin depender exclusivamente de la relación con Estados Unidos.

La agenda "oculta" de Trump, en México y Cuba

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