tiempo estimado de lectura : 11
26 Feb
26Feb

India, China y la sombra de Bagram

Los recientes enfrentamientos entre Afganistán y Pakistán, que han llevado al ministro de Defensa pakistaní a declarar una "guerra abierta", representan mucho más que un conflicto fronterizo más. Son la manifestación violenta de un realineamiento geopolítico profundo en Asia Meridional, donde el antiguo tablero de la Guerra Fría y la Guerra contra el Terror ha sido barrido, dando paso a una nueva partida con fichas reacomodadas y jugadores (tanto regionales como globales) con intereses estratégicos vitales en juego.

Análisis geopolítico: Por qué Pakistán ha perdido el control sobre Afganistán (y quién gana con el caos)

La tormenta perfecta en el Hindu Kush: India, EE. UU. y China libran su propia batalla en el conflicto paquistaní-afgano.

1. El Conflicto Inmediato: Más Allá de la Línea Durand

La escalada de febrero de 2026, con bombardeos pakistaníes en Kabul y Kandahar y la subsecuente incursión terrestre de fuerzas talibanes afganas sobre puestos militares pakistaníes, es la explosión de una olla a presión que venía silbando desde la retirada de la OTAN y la toma del poder por los talibanes en Kabul en 2021.

La coartada del TTP: Islamabad justifica sus ataques como defensa propia contra el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), un conglomerado de grupos militantes que opera desde suelo afgano y que ha intensificado atentados en Pakistán. Pakistán exige a los talibanes afganos que cumplan con su promesa de no permitir que su territorio sea usado para atacar a otros países.

El dilema talibán: Por su parte, el Emirato Islámico de Afganistán niega albergar al TTP, al que considera un asunto interno de Pakistán. Sin embargo, la realidad es más compleja. Existe una fraternidad ideológica y una superposición tribal entre los talibanes afganos y el TTP. Reprimir a sus correligionarios sería un costo político interno muy alto para el liderazgo talibán en Kabul.

Este es el detonante inmediato, pero la raíz del conflicto es estratégica y se juega en tres tableros simultáneamente.

2. El Tablero Regional: El Dúelo por la Herencia de la Yihad

La dinámica actual no puede entenderse sin analizar la relación de ambos actores con sus vecinos inmediatos, especialmente India e Irán.

Pakistán: La obsesión por la "Profundidad Estratégica" y el Cerco Indio

Para el establishment militar pakistaní, Afganistán ha sido durante décadas la pieza clave para su supervivencia frente a su principal enemigo existencial: la India. La doctrina de la "profundidad estratégica" postula que, en caso de una guerra a gran escala con India, el ejército pakistaní podría replegarse hacia Afganistán. Esto requiere un gobierno en Kabul afín, o al menos no hostil.

Por eso, la reciente visita del ministro de Asuntos Exteriores talibán, Amir Khan Muttaqi, a Nueva Delhi, y el anuncio indio de elevar su misión diplomática en Kabul a nivel de embajada, ha sido percibido en Islamabad como una puñalada por la espalda. Pakistán acusa directamente a los talibanes de haberse convertido en una "colonia de la India", un giro dramático considerando que Islamabad fue el principal arquitecto y padrino del movimiento talibán en los años 90.

El interés de Pakistán: Evitar a toda costa un eje Kabul-Nueva Delhi. Para ello, busca forzar a los talibanes a romper con India y doblegarse a sus demandas de seguridad contra el TTP, utilizando la presión militar y el cierre de fronteras como herramienta de coerción.

Afganistán: Afirmación de Soberanía y la Búsqueda de Nuevos Aliados

El liderazgo talibán actual, aunque de línea dura, ha mostrado un pragmatismo que sus patrocinadores pakistaníes no anticiparon. Una vez en el poder, su prioridad ha sido la supervivencia del régimen y la soberanía territorial.
Diversificación de alianzas: Kabul busca activamente diversificar sus relaciones para no ser un mero títere de Islamabad. El acercamiento a India es una pieza clave de esta estrategia, ofreciendo a Nueva Delhi una puerta de entrada a Asia Central y un contrapeso a la influencia pakistaní.

Rechazo a la tutela pakistaní: Los talibanes han dejado claro que no aceptarán la injerencia pakistaní en sus asuntos. La retórica del portavoz Zabihullah Mujahid, acusando a "círculos específicos dentro de Pakistán" de desestabilización, subraya esta nueva postura desafiante. Ya no son la milicia proxy que Islamabad puede controlar a voluntad.

El interés de Afganistán: Consolidar su poder rompiendo la dependencia de Pakistán. Esto implica equilibrar su relación con India sin romper del todo con Islamabad, y buscar el reconocimiento y la inversión de potencias como China y Rusia.

3. El Tablero Global: El Regreso de las Potencias y la Sombra de Bagram

El conflicto actual no ocurre en el vacío. Se desarrolla en un momento de intensa competencia entre Estados Unidos, China y Rusia, y todos ven en esta crisis una oportunidad o una amenaza.

Estados Unidos: La Tentación del Regreso

Este es el factor más explosivo y el que añade una capa de desconfianza absoluta. Tanto el gobierno talibán como analistas geopolíticos han señalado que la desestabilización actual podría estar siendo orquestada para justificar el regreso de Estados Unidos a Afganistán.

El foco es Bagram: La base aérea de Bagram, a 40 km de Kabul, es una joya geopolítica. Desde allí, EE. UU. puede proyectar poder sobre toda Asia Central, contener a China (su principal rival estratégico) y vigilar de cerca a Irán.

La amenaza de Trump: El expresidente Donald Trump ya advirtió que "en Afganistán pasarán cosas malas" si los talibanes no entregaban la base. En este contexto, el resurgimiento de atentados del ISIS-K (Estado Islámico Provincia de Jorasán) y la violencia fronteriza son funcionales a una narrativa que clama por una presencia militar estadounidense para "luchar contra el terrorismo" y "estabilizar" la región.

Acusaciones directas: Portavoces talibanes han acusado explícitamente a "sectores militares paquistaníes" de actuar "en cooperación y a petición de grandes potencias" (EE. UU.) para desestabilizar Afganistán y recuperar el control de Bagram.

El interés de EE. UU.: Recuperar una posición militar estratégica en el corazón de Asia para sus esfuerzos de contención de China e Irán. La inestabilidad es el mejor argumento para lograrlo.

China: El Pacificador Preocupado

China observa con enorme preocupación la escalada. Pekín tiene dos prioridades en la región:

La seguridad del CPEC: El Corredor Económico China-Pakistán, una pieza angular de su iniciativa de la Franja y la Ruta, pasa por regiones pakistaníes (como Baluchistán) que son extremadamente vulnerables al contagio insurgente desde Afganistán.

Estabilidad para invertir: China tiene ambiciones de invertir en las riquezas minerales de Afganistán, pero eso requiere un mínimo de estabilidad.

Por ello, China ha actuado como mediador, pidiendo calma y diálogo a ambas partes. Su interés no es una escalada que pueda desestabilizar a su aliado Pakistán o sus proyectos de infraestructura, pero tampoco ver un regreso de EE. UU. a su frontera occidental.

El interés de China: Contener el conflicto para proteger el CPEC y sus inversiones, evitando al mismo tiempo que EE. UU. reestablezca una base militar en su periferia.

Rusia e Irán: El Eje de la Precaución

Moscú y Teherán tienen intereses alineados en evitar el caos y, sobre todo, impedir el regreso de Estados Unidos a la región.

Rusia: Ve con buenos ojos la diversificación de los talibanes (alejándose de EE. UU.) y mantiene canales abiertos con ellos. Le preocupa que la inestabilidad en Afganistán pueda contagiar a sus "aliados" en Asia Central (Tayikistán, Uzbekistán) y que el ISIS-K, al que consideran un producto de la inteligencia occidental, gane terreno.

Irán: Históricamente rival de los talibanes (a quienes casi llega a la guerra en 1998), Teherán ha adoptado un pragmatismo similar al indio. Mantiene relaciones comerciales con Afganistán y ve con buenos ojos cualquier fricción que debilite a su competidor, Pakistán. Al igual que Rusia, su principal línea roja es que EE. UU. no vuelva a establecer una cabeza de playa en su vecindario.

Conclusión: Un Punto de Inflexión

La declaración de "guerra abierta" por parte de Pakistán no es una amenaza vacía, sino la constatación de que su vieja estrategia de control sobre Afganistán ha fracasado estrepitosamente. Se encuentra ante un vecino desafiante que coquetea con su archirrival (India) y ante unos antiguos mandantes (EE. UU.) que podrían estar usando la violencia para regresar a la región.

El conflicto actual es, por tanto, una guerra por delegación (proxy) de múltiples capas:

  • Una lucha Pakistán vs. Afganistán por el control de la seguridad y la soberanía.
  • Una lucha India vs. Pakistán por la influencia en Kabul.
  • Una lucha EE. UU. vs. China por la supremacía en Asia Central, con Afganistán y Pakistán como tablero.

El futuro de la región dependerá de si los esfuerzos mediadores de potencias con intereses en la estabilidad (China, Rusia, Qatar) logran contener la violencia antes de que la lógica de la guerra perpetua y el regreso de las potencias occidentales termine por incendiar todo el corazón de Asia.


Geopolítica Digital

Análisis de Estrategia Global e Inteligencia Geopolítica

"Anticipando el tablero mundial, un movimiento a la vez”

Comentarios
* No se publicará la dirección de correo electrónico en el sitio web.